De cuando la nieve se convirtió en hielo

Aquella vez que un compañero de trabajo y yo íbamos en coche camino de un trabajo.  Estaba nevando y teníamos dificultades para marchar con el coche.  De hecho en algún punto, tuvimos que parar a poner las cadenas.  Antes de ello, mientras aún intentábamos deslizarnos sin chocar, cuesta abajo, por una calle con una pendiente muy empinada, mi compañero me explicó que el agua y la nieve, a temperaturas por debajo de los cero grados, se convierten en hielo y que las ruedas de un coche, entonces, tienen un alto riesgo de patinar.


He de agradecer a mi profesora de ciencias del colegio y también a mi profesor en la academia de conducción, incluso mi padre y la tele, etc, haber compartido conmigo lo que parece ser un gran secreto que sólo algunas personas sabias conocen: esta cuestión física sobre la nieve, la temperatura y las ruedas, que mi compañero haciendo un alarde de un gran compañerismo, que le honra y me hace apreciarlo más que antes, decidió compartir conmigo para ilustrarme.  Cómo iba a saber él que yo había coincidido en el devenir de mi vida con todas y cada una de las pocas personas que en este mundo comparten esta gran sabiduría secreta (qué gran país es España, que todas ellas eran españolas).

 

Como soy muy generosa y creo que la compartición del conocimiento hace de este mundo un lugar mejor, y también para honrar a mi compañero que quiso hacerme partícipe de este exclusivo conocimiento, os dejo aquí también esta sabiduría relacionada con la nieve, la temperatura y las ruedas, para que vosotres también la disfrutéis y hagáis de ella buen uso en esta vida (porque no hay otras).


De nada.

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